terça-feira, 5 de junho de 2012

La Separación



LOS NIÑOS Y LA SEPARACIÓN DE SUS PAPÁS

La separación de los padres es una situación normal, en la que dos personas que habían decidido compartir su vida hasta ese momento, dejan de hacerlo y desean proseguir cada uno por su lado. En muchas ocasiones, es un mal menor o incluso un escape necesario para los miembros de la familia. Cuando la situación es insostenible y el ambiente en casa ya no es agradable y el clima no es de amor, calidez y tranquilidad puede ser mejor separar las vidas para que cada uno en su hogar implante ese ambiente sosegado tan necesario para poder funcionar con estabilidad y sobre todo, para poder educar con más armonía.
La separación de los padres no tiene por qué ser un trauma para los niños. Es cierto que al principio, a los hijos no les agrada que las dos personas a las que más quiere se separen y vivan en casas distintas, pero los niños se adaptan muy bien a los cambios, mucho mejor que los adultos y son capaces de ver las situaciones con normalidad, si los padres así se lo transmiten.
Cuando un niño pequeño se entera de que sus papás se separan, hay un gran desconcierto porque él todavía no lo puede entender. El hijo ha visto a sus padres siempre juntos y se niega a admitir que esta situación cambie. Es una situación difícil para todos y el niño también nota las tensiones entre los cónyuges y no acaba de entender qué es lo que ocurre en su casa. Pero, si los padres actúan con normalidad y sin excesivas tensiones, el niño acabará comprendiendo que sólo es un cambio en su vida y que a partir de ahora va a tener dos hogares y va a ver a mamá y a papá por separado…
Pero, ¿qué repercusiones puede tener la separación de los padres en un niño pequeño?
-Reacción de ansiedad, e incluso angustia, durante el conflicto y tras la separación de los padres. -Lloran a menudo, y esto les tranquiliza. Hay que acompañarles en ese momento y favorecer esa expresión del dolor que sienten. -Se sienten tristes y solos. Sienten más miedos, sobre todo a que lo abandonen y se quede totalmente solo.
-Insisten una y otra vez en el deseo de que los padres vuelvan a estar juntos.
Hasta que no aceptan que esto no es posible, se muestran muy tristes e infelices.
Acabarán aceptando que esto no es más que una fantasía, dándose cuenta de que es real.
-Algunos se acuerdan del otro progenitor, cuando el que está con ellos les regaña. Pueden llegar a idealizar al que no está en casa pero sólo es para huir de las normas que el otro le pone. Cuidado con el chantaje emocional que los niños son capaces de hacer a los padres.
-Problemas de rabietas y de rebeldía.
-Problemas de sueño, alimentación y control de esfínteres. Son como regresiones a etapas anteriores, están más inmaduros e infantiles.
-Problemas de atención y concentración en el cole.
-Menos ganas de jugar y de salir a divertirse. Falta de interés por las cosas.
-Cuanto más pequeño es el niño, dispone de menos mecanismos para elaborar lo que está pasando. En consecuencia, suelen aparecer manifestaciones a través del cuerpo, como molestias abdominales, dolores de cabeza, vómitos...
-Cuando el niño es algo mayor, puede sentirse la causa de dicha separación y sentirse culpable.
Todos estos comportamientos son sólo señales que nos avisan que nuestro hijo necesita ayuda y que debemos hablar con ellos, por pequeños que sean de lo que está sucediendo en casa. Lo normal es que estos efectos psicológicos empiecen a remitir encuanto la situación se normalice, por ello es tan importante que los padres mantengan una separación lo más tranquila posible, al menos delante de sus hijos.
El principal factor que ofrece un buen resultado en la separación, es la continuidad en la relación del niño con sus padres. Es decir, cuando la relación con ambos padres es estable, y puede contar con ellos sin problemas. El niño necesita ahora mucho más afecto, está deseoso de recibir muestras de cariño y de amor por parte de todo el entorno. Necesitan también comunicarse más, contar sus problemas, secretos...aunque muestren que no lo necesitan y parezca que no lo busquen.
Estas son algunas de las pautas a seguir para los papás:
• No cambiar radicalmente la forma habitual de vida del niño.
• No hablar mal del otro padre. Ser neutro.
• Comprender los trastornos temporales emocionales del niño, porque tiene que adaptarse a la nueva situación.
• Pactar las visitas, sin horarios rígidos, escuchando la opinión del niño.
• Evitar tipos de educación distintos. La educación debe ser coherente, consistente y rígida por parte de ambos.
• Explicar al niño los cambios por los que atraviesa, y mucho diálogo.
• No forzar al niño a que repudie al otro progenitor o a su familia.
• Ayudar a establecer una red de apoyo alrededor del niño.
• Facilitar al niño los encuentros con el otro padre.
• Hacer que el niño tenga la seguridad de que las personas que le rodean lo quieren. Lo más importante y prioritario es que la familia apoye, comprenda y atienda al máximo a los niños, porque requieren únicamente: atención positiva, elogios, aprobación y amor. Con ello, cualquier situación por difícil que sea se acabará solucionando.
Por: Pilar Rodríguez Rubio.
Psicologa

segunda-feira, 21 de maio de 2012

Internacionales



La cervecera Estrella Galicia crea una empresa filial en Brasil.

La empresa coruñesa Hijos de Rivera ha creado una filial en Brasil, Estrella Galicia do Brasil, con la pretende impulsar sus ventas en el país sudamericano. A medio plazo, la compañía espera comercializar más de ocho millones de litros de cerveza gallega en Brasil, un mercado que, según explica Hijos de Rivera en un comunicado, “ofrece grandes posibilidades de desarrollo para nuevos productos”. La creación de la firma brasileña forma parte del plan de internacionalización del grupo, que “ha pasado de la exportación tradicional a una apuesta por los mercados de destino”.

domingo, 20 de maio de 2012

Ellas también hicieron las Américas

Isabel Barreto, La única almiranta de Felipe II y su nombre no dice nada. Aventurera a la altura de Magallanes y Orellana. Soñadora capaz de ajusticiar a un marinero desobediente y avisar a navegantes: “Señor, matadlo o hacedlo matar… y si no, lo haré yo con este machete”.
Una de tantas mujeres que protagonizaron gestas épicas en el Nuevo Mundo y olvidos legendarios en el Viejo.
América no solo fue cosa de hombres.
Pisando los talones de Colón se movilizaron un tropel de pioneras como Isabel Barreto. En 1595, tras enviudar, Isabel Barreto asumió el mando de la expedición que había partido de Perú en busca de las islas Salomón, donde ella y su marido, Álvaro de Mendaña y Neira, ubicaban Ophir, un reino de oro y piedras preciosas, otro Eldorado de los tantos de la época. Ni le intimidó la idea de cruzar el Pacífico ni le atemorizó hacerse cargo de una tripulación de héroes y villanos a partes iguales, que conspiraban para amotinarse cada dos por tres, que a la mínima amenazaban con beber en la calavera del prójimo, que malvivían a fuerza de agua con cucarachas podridas y tortitas amasadas con el mar.
Barreto se puso a la altura de aquellos marinos que navegaban con la muerte enrolada entre ellos. “Apenas había día que no echasen a la mar uno o dos [cadáveres], y día hubo de tres y cuatro”, escribió Pedro Fernández de Quirós, piloto y cronista de la travesía. A él debemos esta descripción de su jefa: “De carácter varonil, autoritaria, indómita, impondrá su voluntad despótica a todos los que están bajo su mando, sobre todo en el peligroso viaje hacia Manila”. En su búsqueda de las Salomón se toparon con las desconocidas islas Marquesas, donde fondearon. No cabe duda de que Isabel Barreto desconocía el desaliento. Con 7.000 millas náuticas a sus espaldas, el descontento de la tripulación soplándole en el cogote y un marido recién fallecido, ordenó zarpar hacia Filipinas. Pocos discutirían sus cargos (almiranta, gobernadora de Santa Cruz y adelantada de las islas de Poniente) cuando avistaron Manila. Allí se casaría con Fernando de Castro, al que contagió su arrebato y embarcó en otra enfebrecida travesía hacia las Salomón.
No fue Barreto la única protagonista de aquellos días de choque de civilizaciones. Sin embargo, fuera del circuito académico apenas han trascendido sus historias. “Mucho se ha hablado y escrito de la participación del hombre, del caballo e incluso del perro en la conquista del Nuevo Mundo. Muy poco, sin embargo, acerca de la participación de la mujer y de su importantísima labor en todos los aconteceres de lo que supuso el descubrimiento, conquista y colonización de las tierras americanas”, escribe el historiador de la Universidad de Vermont Juan Francisco Maura en el libro Españolas de ultramar en la historia y la literatura, publicado por la Universidad de Valencia.

Vientos de Brasil

Hoy es impensable Ipanema, sin su Garota y no sería un mito sin la magia de las beldades de ese barrio, favorito aún hoy de artistas y escritores.
La Garota de Ipanema es ya no sólo Rio, ni sólo Ipanema, sino que es Brasil, es la bossa nova, es la simpatía de un país que con la magia musical de Tom Jobim y la poesía de Vinicus de Moraes, inundaron el mundo de brasilianidad.
GAROTA DE IPANEMA

Mira que cosa más bella
Más llena de gracia
Es ella la niña
Que viene y que pasa,
En el dulce balanceo
Camino del mar
Moza de cuerpo dorado
Del sol de Ipanema
Su balanceo
Es más que un poema
Es la cosa más linda
Que ya vi pasar.
Ah, por qué estoy tan sólo,
Por qué todo es tan triste
¡Ah,la belleza que existe!
La belleza que no es sólo mía
Que también pasa solita
Ah, si ella supiese
Que cuando pasa
El mundo entero
Se llena de gracia
Y se hace más bello
A causa del amor.
(Letra definitiva de de Vinicios de Moraes)

Internacionales


“Cada semana soy más pobre y tengo más miedo”

La ruina es terrible. La humillación es aún peor. Los griegos, gente orgullosa, se sienten reducidos a la condición de parias, acosados por las acreedores y traicionados por sus políticos. Su economía se asfixia desde hace dos años y en el futuro sólo puede empeorar.
El miedo y la desolación, unidos a un punto de esperanza y al arrojo irracional de quien tiene ya poco que perder, componen el inestable ánimo colectivo ante las elecciones del 17 de junio. Si el pánico bancario se acelerara, la pertenencia de Grecia al euro podría no sobrevivir hasta entonces. “El fracaso de las elecciones del 9 de mayo, con un Parlamento que ha durado 24 horas porque era ingobernable, me hace pensar que vienen días peores. Por delante sólo tenemos temor e incertidumbre”.
Panaiotis Durlis, actor y director, fue durante siete años miembro del Teatro Nacional de Grecia y, por tanto, funcionario. Ya no hay teatro público por falta de dinero y el actor-funcionario Durlis ha sido asignado a la Fundación de la Ciudad de Atenas para las Personas sin Hogar. Ahora prepara representaciones teatrales con desempleados. “Es una forma de mantener la dignidad de estas personas”, dice, “y de mostrarles que con trabajo se puede salir adelante”.
Durlis cree que Grecia necesita “trabajo, respeto y verdad”. “Y bajar la cabeza, porque desde niños nos han inoculado delirios de grandeza”, añade. Son muchos los que, como él, piensan que una cura de humildad puede resultar positiva.
En general, los griegos se culpan a sí mismos (y a sus políticos) por las décadas de derroche, clientelismo público y endeudamiento. Pero, tras dos años de brutal contracción económica, no hay quien se sienta capaz de cumplir las condiciones del memorándum, el plan de ajuste impuesto por la troika acreedora: Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional.
Alemania muestra a Grecia el camino de salida de la zona euro La coalición de izquierda griega rechaza un Gobierno de unidad La UE estudia la salida griega del euro, según un comisario europeo.
El suicidio de un jubilado por la crisis desata la ira en Grecia Los salarios públicos han sido recortados de forma drástica. Tras los antiguos excesos (un chófer ministerial podía ganar 4.300 euros mensuales), el otro extremo: el salario de un profesor de primaria ha pasado de 1.200 a 600 euros. Los enfermos tienen que pagar sus propias medicinas, y confiar en que el Estado les reintegre algo algún día. En dos años han cerrado más de 500.000 pequeños negocios. Las tiendas están vacías. Los bancos sufren una continua sangría de depósitos y en cualquier momento puede desatarse un pánico colectivo que acabe con el sector financiero y con el euro. El dinero casi ha dejado de circular. “Estoy seguro de que seguiremos en el euro y acepto la obligación de devolver los créditos, pero tienen que darnos más tiempo porque en las actuales condiciones, la economía se muere”, opina Cleansis Tsironis, carnicero y presidente de los comerciantes del Mercado Central de Atenas. Sus ventas han bajado un 50% desde 2010. “Si no se salva Grecia, no se salva el euro”, añade.
Tsironis piensa igual que Tasos Boupalos, el quiosquero de la plaza de Victoria: “Tenemos que taparnos la nariz y votar a los dos partidos tradicionales, Pasok y Nueva Democracia, aunque sean ellos los culpables del desastre: si en las elecciones gana la nueva izquierda populista, la que rechaza la austeridad, dejaremos de pertenecer a la Unión Europea”, comenta. Boupalos solía ingresar unos 2.000 euros netos. Ahora no ingresa nada. Como Yanis, cuyo comercio de óptica permanece paralizado: ni entra ni sale género. “Cada semana soy más pobre y tengo más miedo. ¿Dónde llegaremos? ¿No podremos ni comer? Es terrorífico”, señala.
A nadie se le escapa que la cuestión crucial es el euro. Y la preferencia por la moneda europea sigue siendo mayoritaria. Pero no a cualquier precio. Abundan quienes sueñan con una victoria de Alexis Tsipras, el joven, carismático y populista líder de la Izquierda Radical al que los sondeos dan como probable ganador, y con un magistral farol de póker bastante parecido a un chantaje: Tsipras amenaza con dejar el euro, Angela Merkel se asusta y suaviza sus condiciones, Grecia respira y empieza a resolverse la crisis. Eso, de momento, no parece muy realista. “Sólo podemos aspirar a que de las elecciones salga un Gobierno estable, que Europa ayude un poco más y que no se llegue al colapso”, dice el concejal y abogado Yorgos Apostolopulos, responsable de gestionar en lo posible la Atenas más pobre, dando alimentos en comedores populares y abriendo dormitorios gratuitos. “Si no llega más dinero europeo, o si tras las nuevas elecciones no se logra formar un Gobierno, es posible que yo me vea también en esa cola”, comenta, señalando a quienes esperan para recibir una comida caliente. El plan de rescate organizado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, con cientos de miles de millones en nuevos créditos y una reestructuración de la deuda por más de 200.000 millones, no resulta suficiente para frenar la parálisis económica. El flujo de dinero se ha interrumpido, a la espera de que el país tenga Gobierno y decida si quiere seguir en el euro. Al Estado le quedan fondos para pagar las nóminas y pensiones de mayo, pero no de junio. El abismo está muy cerca. “Los del norte quieren imponernos su ritmo de vida y sus valores, que no son los nuestros: el Mediterráneo funciona de otra forma”, proclama Constantin Papadakis, veterano del sector turístico y residente en Creta, mientras almuerza en una popular taberna ateniense. Ciertas cosas no han cambiado, pese a lo agónico de la situación. En la taberna la comida concluye con una breve juerga colectiva en la que se ríe, se canta, se brinda por Grecia y se profieren algunos epítetos poco cariñosos hacia Alemania y “el norte”. La imagen de los griegos como gente desorganizada e individualista se ajusta bastante a la realidad. La fama de trabajar poco resulta más discutible. Frente a la tendencia al relajo en el sector público, en el sector privado son numerosos quienes hacen jornadas de 12 y 15 horas. Dos ritmos de vida distintos conviven en el país. La larga crisis (desde 2007 la economía se ha contraído un 20%) ha dado razones a unos y otros. Una gran cantidad de atenienses considera que la falta de dinero justifica plenamente la costumbre, muy arraigada, de no pagar el transporte público. Otros piensan, por el contrario, que ha llegado el momento de cambiar y pagar siempre por todo, sin apelar a supuestos derechos adquiridos que el Estado ya no puede cubrir. Junto a quienes se remiten a cuestiones culturales y a un choque norte-sur para explicar la situación, están quienes señalan al capitalismo como culpable. Como Isabella y Arguiró, ambas de 22 años y ambas estudiantes de arquitectura en la Escuela Politécnica. “El sacrificio de los más débiles forma parte del sistema capitalista”, explica Isabella, que se niega a sentirse parte de una “generación sacrificada” por el saneamiento económico. “No podemos dejarnos llevar por la tristeza y la ansiedad que vemos en casa, tenemos que pensar que el futuro, de alguna manera, será mejor que el presente”, indica. Tanto Isabella como Arguiró contemplan, sin embargo, la posibilidad de emigrar tras conseguir la licenciatura. “Con tanta inseguridad es imposible descartar opciones”, dice Arguiró. “Llama la atención que el ambiente en las calles sea relativamente normal, supongo que empeorará poco a poco de aquí al 17 de junio”, señala Álex Pizarro, un chileno que se estableció en Grecia en 1997 y que ahora cobra, con notables retrasos, un subsidio de paro de 350 euros. “Si esto llega a niveles trágicos, me volveré a Chile”, anuncia.
El hundimiento de Grecia ha provocado ya tragedias personales. Privadas en su mayoría, con dos grandes excepciones. La primera, en 2003, cuando la crisis era más moral que económica: el suicidio de Roubini Stathea, responsable de desarrollo urbanístico en el Gobierno. Dejó una nota en la que expresaba la esperanza de que su muerte sirviera para que los funcionarios fueran “un poco más trabajadores; los políticos, un poco más honestos; los jueces, un poco más creíbles; los periodistas, un poco menos carnívoros”. La más reciente, el pasado 4 de abril, el suicidio del pensionista Dimitris Christoulas en la plaza Syntagma, epicentro de las protestas en Atenas. Christoulas murió de un tiro con un papel en la mano en el que explicaba que prefería morir antes que rebuscar entre la basura para alimentarse.

Fuente: El País

Internacionales

Londres 2012: por el caos vehicular, funcionarios irán al trabajo en bicicleta La capital británica se verá paralizada durante la máxima cita del deporte, no solo por la importancia del evento, sino también por los gigantescos embotellamientos que se esperan para el verano. "Animamos al personal a organizarse y estudiar diferentes formas de trabajar y de desplazarse durante los Juegos", explicó el martes un vocero del ministerio de Transportes. El teletrabajo estará autorizado desde el 21 de julio, seis días antes de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos, hasta el 9 de septiembre, cuando se clausuren los Paralímpicos. Sin embargo, esta sólo es una de las opciones propuestas a los trabajadores estatales para evitar un atasco de la ciudad, cuya red de transporte público ya funciona con dificultades en tiempo normal. En caso de que acudan a sus puestos, se les alienta a "caminar o ir en bicicleta, a cambiar su itinerario para ir o volver del trabajo o a modificar los horarios de su jornada laboral para evitar las horas punta", agregó el funcionario. El Gobierno insistió en que los funcionarios cumplirán con sus tareas como de costumbre, en respuesta de las críticas de una parte de la patronal, que teme que la administración funcione a tiempo parcial durante siete semanas. Una campaña publicitaria en el metro de Londres anima ya a todos los ciudadanos a trabajar desde sus casas y modificar sus costumbres este verano. El transporte público de la capital podría tener que hacer frente a tres millones de trayectos diarios más de lo habitual durante los Juegos Olímpicos, lo que supondrá un verdadero desafío para una red anticuada y casi saturada en algunos momentos del día. B.F infobae.com

Minicuentos

Literatura [Minicuento. Texto completo] Julio Torri

El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores. La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.

FIN

Julio Torri (Saltillo, Coahuila, 27 de junio de 1889 - Ciudad de México, 11 de mayo de 1970). Maestro, cuentista y escritor mexicano. Fue miembro de la Academia Mexicana.[1]